(El País, 26-09-2025) | Laboral

En España, la última reforma que elevó la edad de jubilación se aprobó en 2011, estableciendo un aumento gradual de los 65 a los 67 años, límite que será plenamente efectivo en 2027 salvo en casos excepcionales. Sin embargo, cuando aún no se ha alcanzado oficialmente ese umbral, la mayoría de la población rechaza cualquier intento de retrasar el retiro hasta los 70 años: el 87% de los ciudadanos se opone a la medida. La negativa es más rotunda entre los hombres (90%) que entre las mujeres (83%).

Estos datos se recogen en la Encuesta Funcas 2025 sobre Pensiones y Educación Financiera, elaborada por la profesora de Sociología de la UNED e investigadora de Funcas, Elisa Chuliá. El estudio, que consultó a 1.200 personas de entre 18 y 75 años (de las cuales 1.070 de nacionalidad española), refleja que tampoco existe gran disposición a prolongar la vida laboral más allá de los 67 años: el 76% de los trabajadores rechaza esa posibilidad. Además, seis de cada diez encuestados (61% de los hombres y 64% de las mujeres) preferirían jubilarse antes, situando el rango ideal entre los 61 y los 65 años. Solo una minoría de universitarios (15% de los hombres y 8% de las mujeres) estaría dispuesta a seguir trabajando más allá de la edad legal.

No obstante, Chuliá señala que entre los cerca de 8,2 millones de babyboomers españoles (nacidos entre 1958 y 1977), alrededor de medio millón podría valorar prolongar su carrera laboral más allá de la jubilación ordinaria. Entre los pensionistas actuales, casi un 30% vería con buenos ojos compatibilizar parte de su pensión con un empleo a tiempo parcial, fórmula conocida como jubilación flexible o activa, aunque esta opción depende en gran medida de la voluntad de las empresas a contratar personas de mayor edad.

El motivo principal por el que los países retrasan la edad de jubilación o incentivan carreras más largas está relacionado con la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones. Sin embargo, la encuesta revela que el rechazo de los españoles no responde a esa preocupación, ya que existe un amplio desconocimiento sobre cómo funciona el sistema en España.

La presentación del estudio lo resume en su título: "Preocupada y un tanto desorientada: la sociedad española ante las pensiones". Según su autora, el objetivo no es abrir polémicas sino aportar información útil para los responsables políticos. Los resultados muestran, por un lado, un gran desconocimiento sobre la financiación de las pensiones, y por otro, un aumento de la inquietud sobre su futuro, sobre todo entre los jóvenes. "El desconocimiento probablemente alimenta la ansiedad", advierte Chuliá.

Para medir ese grado de ignorancia se formularon dos preguntas. Solo un 20% respondió correctamente ambas, mientras que el 51% erró en las dos. Es decir, ocho de cada diez españoles desconocen realmente cómo funciona el sistema. En la primera, sobre cómo se financian las pensiones actuales, menos de la mitad contestó correctamente que se sostienen con las cotizaciones sociales de los trabajadores en activo (46%) o con una combinación de cotizaciones e impuestos (3%). Un 17% cree, equivocadamente, que las pensiones se pagan con las cotizaciones que hicieron los propios jubilados cuando trabajaban, creencia que asciende al 26% entre los pensionistas ya retirados.

La segunda cuestión trataba de comprobar si los ciudadanos saben cuál es el nivel real de las pensiones. Dos tercios se equivocaron al estimar que la pensión media de jubilación es igual o inferior al salario mínimo, cuando en el momento del estudio (septiembre de 2025) era de unos 1.500 euros, por encima de los 1.200 del SMI. La pensión media del conjunto del sistema también superaba esa cifra, situándose en torno a 1.300 euros.

Chuliá explica que esta confusión puede deberse a que casi la mitad de las pensiones contributivas sí están por debajo del salario mínimo, lo que lleva a muchos a identificar el sistema con pensiones más bajas de lo que en realidad son. "Comprenderlo no significa aceptarlo. Y sin información suficiente es difícil que la ciudadanía participe en un debate serio sobre las pensiones", subraya.

La encuesta también pone de relieve la creciente inquietud por la suficiencia de las prestaciones futuras: el 67% teme que su pensión no les alcance para vivir dignamente, preocupación especialmente extendida entre las mujeres mayores de 60 años (76%). Asimismo, el 80% de los hombres jóvenes (18-30) y de las mujeres entre 21 y 45 cree que dentro de diez años las pensiones serán más bajas que las actuales.

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