(Cinco Días, 23-12-2025) | Mercantil, civil y administrativo

El precio del oro ha alcanzado un nuevo récord histórico al rebasar los 4.400 dólares por onza, impulsado por el aumento de la incertidumbre geopolítica -con Venezuela como uno de los focos de tensión- y por las expectativas de nuevas bajadas de los tipos de interés en Estados Unidos. Los mercados descuentan que la Reserva Federal recortará el precio del dinero en dos ocasiones a lo largo de 2026, tras los últimos datos macroeconómicos conocidos y ante la presión de Donald Trump para flexibilizar la política monetaria. En paralelo, el cobre, un metal clave para la transición energética, también cotiza en máximos y se aproxima a los 12.000 dólares por tonelada.

El repunte de los metales preciosos se produce en un contexto de creciente inestabilidad internacional. El oro, que avanza hoy alrededor de un 1,5% y supera claramente los 4.400 dólares, y la plata refuerzan su papel como valores refugio después de que Estados Unidos haya endurecido el bloqueo al crudo venezolano y de que Ucrania haya atacado por primera vez un buque petrolero ruso. A ello se suma la intensa demanda de oro por parte de los bancos centrales, que se aceleró tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 y que sigue siendo un factor decisivo en la escalada de precios.

Tanto el oro como la plata se encaminan a registrar sus mayores revalorizaciones anuales desde 1979. En el caso del oro, el alza se explica por el fuerte apetito de los bancos centrales y por la entrada de capital en fondos cotizados (ETF) respaldados por lingotes. Además, las políticas comerciales agresivas impulsadas por Trump y sus advertencias sobre la independencia de la Reserva Federal alimentaron el intenso rally registrado a comienzos de año.

Los inversores también han contribuido de forma significativa al encarecimiento del metal, al reducir su exposición a deuda soberana y a determinadas divisas por el temor a que su valor se vea erosionado por los elevados niveles de endeudamiento. "El movimiento actual está motivado en gran medida por el posicionamiento anticipado ante posibles recortes de tipos por parte de la Fed, amplificado por la baja liquidez propia de finales de año", explicó a Bloomberg Dilin Wu, estratega de Pepperstone Group.

Tras la corrección registrada desde los máximos de octubre, el oro se ha recuperado con rapidez. Entidades como Goldman Sachs prevén que la tendencia alcista continúe en 2026 y sitúan su escenario central en torno a los 4.900 dólares por onza. Según la firma, los inversores en ETF empiezan a competir directamente con los bancos centrales por un suministro físico limitado. Además, la entrada de nuevos actores -como emisores de stablecoins, entre ellos Tether, y áreas de tesorería de grandes empresas- está ampliando la base de compradores y reforzando la solidez de la demanda.

El platino, por su parte, acumula una subida del 125% en lo que va de año, impulsado por el acopio de este metal en Estados Unidos como protección frente a posibles aranceles y por una demanda firme en China. En cuanto al cobre, el metal rojo marca también un máximo histórico y se aproxima a los 12.000 dólares por tonelada en la recta final de un ejercicio marcado por las tensiones comerciales, una oferta cada vez más ajustada y unas perspectivas muy favorables de demanda a largo plazo.

Con apenas unos días de negociación restantes en la Bolsa de Metales de Londres (LME), el cobre acumula una revalorización cercana al 40%, la mayor desde 2009. Su precio se ha visto impulsado en los últimos meses por el temor a recortes en la oferta global, un factor que ha pesado más que la ralentización de la demanda. Este metal es esencial tanto para la transición energética como para la construcción de centros de datos.

La evolución del cobre refleja un creciente estrés en el lado de la oferta. Las complejas negociaciones de los contratos anuales de suministro han desembocado en acuerdos en los que las fundiciones perciben prácticamente cero dólares en concepto de tarifas de procesamiento, el nivel más bajo jamás registrado.

Como consecuencia del desplome de sus márgenes, algunas fundiciones se han visto obligadas a cerrar o a reducir su actividad. Cualquier interrupción adicional podría intensificar aún más la presión sobre el suministro de cobre refinado que se negocia tanto en la LME como en otros mercados de futuros.

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