(Expansión, 25-09-2025) | Laboral

El Ministerio de Seguridad Social ha manifestado su disposición a mejorar las condiciones para los jubilados que quieran reincorporarse al mercado laboral tras su retiro. Dentro de la negociación de la llamada jubilación reversible -anteriormente conocida como jubilación flexible-, el equipo de Elma Saiz estudia suavizar los requisitos sobre la jornada mínima exigida para compatibilizar salario y pensión que figuraban en el borrador inicial del real decreto. Incluso se valora permitir que aquellos jubilados anticipados de forma forzosa puedan recalcular su prestación una vez concluya el periodo de jubilación reversible. Además, se analiza ampliar el grado de compatibilidad para quienes retornen como trabajadores autónomos.

Estos planteamientos surgen como respuesta a las demandas de empresarios y sindicatos en la mesa de diálogo celebrada el pasado lunes. Aunque el Gobierno ya envió su propuesta a audiencia pública a finales de julio, ahora se abre la posibilidad de introducir las aportaciones de los agentes sociales. La Seguridad Social se ha comprometido a presentar un nuevo borrador en las próximas semanas.

Uno de los puntos en los que se trabaja es la reducción de la jornada parcial mínima exigida para que los jubilados puedan volver a trabajar como asalariados. El primer borrador endurecía esta condición, elevando la horquilla actual del 25%-75% al 40%-80%. A cambio, se ofrecía un complemento de pensión compatible: un 10% extra para quienes trabajasen entre el 40% y el 60% de la jornada, y un 20% adicional para los que alcanzaran entre el 60% y el 80%. Ahora, el Ministerio estudia rebajar el mínimo del 40%, al considerarlo desincentivador. En cualquier caso, cualquier cifra superior al 25% vigente supondría endurecer el sistema. Conviene recordar que la Seguridad Social gana en ambos sentidos con esta fórmula: incorpora cotizantes y reduce el gasto en pensiones.

El secretario de Estado, Borja Suárez, ha subrayado que estas medidas forman parte de la estrategia para fomentar la prolongación voluntaria de la vida laboral, un mecanismo que busca compensar la caída prevista en la población activa debido al escaso relevo generacional.

Otro de los temas planteados por los sindicatos es que las cotizaciones realizadas durante el periodo de jubilación reversible puedan computar para mejorar la pensión definitiva. Aunque la propuesta inicial del Gobierno lo descartaba, ahora se estudia abrir una excepción para los jubilados anticipados de manera involuntaria -aquellos que se retiraron tras despidos o expedientes de regulación de empleo-, de modo que estas nuevas cotizaciones puedan aumentar su base reguladora y, con ello, su pensión.

En cuanto a los autónomos, el texto inicial preveía que quienes compatibilizaran pensión y actividad por cuenta propia solo pudieran cobrar un 20% de la pensión. Actualmente, se sopesa elevar ese porcentaje y también flexibilizar el acceso a la jubilación reversible en estos casos. El borrador de julio establecía que el pensionista no debía haber estado de alta como autónomo en los cinco años previos a la jubilación. Ahora, el Ejecutivo parece dispuesto a relajar esta exigencia, lo que ampliaría el número de beneficiarios.

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