(El Economista, 26-09-2025) | Mercantil, civil y administrativo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reavivó este jueves por la noche su política arancelaria, que parecía haber quedado en segundo plano en las últimas semanas, al anunciar nuevas restricciones a las importaciones. En esta ocasión no se dirigió a países concretos, sino a productos específicos: los medicamentos que no se fabriquen en territorio estadounidense tendrán un gravamen del 100%; los muebles de cocina y los tocadores de baño, un 50%; y los camiones pesados importados, un 25%. Todas estas medidas, salvo cambios, entrarán en vigor el 1 de octubre.

Los anuncios se produjeron a través de su red social, Truth, sorprendiendo a buena parte del sector. Primero comunicó la medida sobre los camiones, justificándola "por muchas razones, pero sobre todo, ¡por seguridad nacional!". Poco después añadió los muebles de cocina y baño, sumando además un arancel del 30% a los muebles tapizados, con el mismo plazo de aplicación.

Hasta ahora, ninguno de estos productos parecía estar en el radar de Trump, que ya había impuesto o amenazado con imponer aranceles a un amplio abanico de bienes. En el caso de los fármacos, sí existían antecedentes: desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente había insistido en que las medicinas producidas fuera del país serían objeto de tasas más elevadas, aunque exceptuó a aquellas empresas que estén construyendo plantas en Estados Unidos.

El pasado verano, su Gobierno ya había aplicado un arancel del 15% a la mayoría de medicamentos procedentes de la Unión Europea, en el marco de una disputa comercial que tensó las relaciones entre ambos bloques. Tras el acuerdo alcanzado con Bruselas a finales de julio, quedaba pendiente la concreción sobre los fármacos. Entonces Trump insinuó que empezarían con impuestos reducidos que aumentarían hasta el 150% y 250% el próximo año. Sin embargo, el punto de partida ahora anunciado es más elevado de lo previsto inicialmente. Las medidas divulgadas este jueves se suman a los aranceles sectoriales que ya afectan a industrias como la del automóvil, el aluminio, el acero o el cobre, todos ellos gravados con un 50%.

De forma paralela, Trump mantiene los llamados aranceles "recíprocos", con los que, según él, responde a décadas de abusos comerciales contra Estados Unidos. Estos varían en función del país, a menudo sin un patrón claro. Por ejemplo, Afganistán, Nueva Zelanda y Ecuador enfrentan un 15%; Taiwán y Sri Lanka, un 20%; Irak y Suiza, un 35% y 39%, respectivamente; Myanmar y Laos, un 40%; y Siria, un 41%. Brasil es el país más castigado, con un 50% a todas sus exportaciones hacia EE. UU., en represalia por la condena a 27 años de prisión contra el expresidente Jair Bolsonaro, estrecho aliado de Trump, por delitos relacionados con un intento de golpe de Estado.

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