(El País, 25-09-2025) | Laboral
Las peores previsiones económicas para este año han perdido fuerza, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo refleja en sus recientes pronósticos. El organismo ha revisado al alza el crecimiento global del PIB para 2025, situándolo en un 3,2%, lo que representa un aumento de tres décimas con respecto a las estimaciones previas. Este ajuste positivo refleja una tendencia generalizada, a pesar de que persisten "riesgos importantes" vinculados a la guerra comercial, las presiones inflacionarias y la sostenibilidad fiscal. En este contexto, España se mantiene como la gran economía avanzada con el mejor desempeño global, con una expansión estimada del 2,6%, dos décimas más que lo pronosticado anteriormente. Sin embargo, esto no implica que el crecimiento se mantendrá estable, ya que la actividad, que ya muestra señales de desaceleración respecto al año anterior, seguirá enfriándose en 2026, tanto a nivel interno como global.
"La economía global ha demostrado su resistencia, pero aún no se ha sentido todo el impacto del aumento de los aranceles y de la incertidumbre política. Se espera una moderación del crecimiento, mientras los riesgos siguen siendo elevados y persisten las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera," explicó este martes Mathias Cormann, secretario general de la OCDE.
La guerra comercial desatada por Washington ha tenido un impacto más limitado de lo inicialmente temido, al menos hasta ahora. Las compras anticipadas realizadas por muchas empresas han ayudado a mitigar el impacto de los aranceles en la primera mitad del año, aunque el tipo efectivo medio de los aranceles ya ha alcanzado el 19,5%, el nivel más alto en casi un siglo, lo que ha impulsado la producción industrial. Con estos elementos, la economía ha tenido un desempeño superior al esperado, lo que llevó a la OCDE a revisar al alza sus pronósticos, en contraste con la reducción que se había anticipado en junio. En ese momento, Estados Unidos estaba negociando acuerdos bilaterales con varios países y bloques comerciales, incluida la UE, y la incertidumbre era mucho mayor.
Actualmente, la OCDE ha vuelto a la previsión de crecimiento moderado pero constante que existía antes de que estallara la guerra comercial. En su informe "Finding the right balance in uncertain times" (Encontrar el equilibrio adecuado en tiempos de incertidumbre), ha elevado las proyecciones de crecimiento tanto para la economía global como para la zona euro, estimando un crecimiento del 1,2% este año, dos décimas más que en las previsiones anteriores. La misma mejora se aplica a EE. UU. (1,8%) y China (4,9%). Italia y Francia mantienen el mismo pronóstico (0,6%), mientras que Alemania, que atraviesa una crisis de modelo productivo y estuvo en recesión el año pasado, es la única economía avanzada que ve una reducción en sus proyecciones, con un crecimiento estimado del 0,3%, una décima menos que lo pronosticado en junio.
El gobierno español, que recientemente revisó al alza sus previsiones de crecimiento para este año al 2,7%, ha recibido con satisfacción las proyecciones de la OCDE. "España liderará el crecimiento entre las economías avanzadas en 2025, a pesar de la incertidumbre geopolítica y comercial", ha destacado el Ministerio de Economía, que señala que estas proyecciones no contemplan la última revisión de la contabilidad nacional realizada por el INE, que ha elevado el avance del PIB de 2024 a un 3,5%. La previsión de la OCDE coincide con la del Banco de España, que la semana pasada situó su pronóstico en un 2,6%.
"El crecimiento del PIB se verá impulsado por un notable dinamismo en el consumo y la inversión, y se espera que el empleo siga creciendo en línea con los aumentos de productividad", señaló el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en un comunicado. "Es fundamental que la economía española siga bien para poder reforzar el Estado de bienestar y hacer que el crecimiento beneficie a los ciudadanos", añadió.
A pesar de las previsiones más optimistas, el informe está lleno de advertencias. El panorama sigue siendo incierto y no se pueden descartar escenarios negativos. "Un nuevo aumento de los aranceles bilaterales, el resurgimiento de presiones inflacionarias, un mayor riesgo fiscal o una revalorización significativa de los riesgos financieros podrían frenar el crecimiento económico respecto a las previsiones actuales", advirtió la OCDE.
Lo que parece claro es que la actividad económica se enfriará en 2026, "a medida que se agoten las existencias acumuladas en previsión del aumento de los aranceles y la incertidumbre política frene la inversión y el comercio". Se espera que la economía global crezca un 2,9% en 2026, con EE. UU. alcanzando un 1,5%, la zona euro un 1% y China un 4,4%. Dentro de los grandes países de la zona euro, España continuará a la cabeza con un 2%, seguida de Alemania (1,1%) y Francia (0,9%), mientras que Italia permanecerá estancada con un 0,6%.
La nota positiva, sin embargo, viene de la evolución de los precios. La inflación, que se disparó tras la pandemia y alcanzó niveles extremos tras la invasión rusa de Ucrania, parece haber disminuido. Se espera que la inflación baje en la mayoría de las economías del G-20, pasando del 3,4% en 2025 al 2,9% en 2026. En la zona euro, se prevé que caiga al 2,1% este año y al 1,9% el próximo, alcanzando el objetivo marcado por el Banco Central Europeo. En España, la inflación pasará del 2,6% al 2%, lo que representa una caída significativa respecto a los niveles máximos de 2022. En EE. UU., donde las presiones arancelarias son más intensas, se espera que los precios crezcan un 2,7% este año y suban al 3% en 2026.
"Para reforzar las perspectivas de crecimiento económico, es esencial encontrar una solución duradera a las tensiones comerciales. Es recomendable que los gobiernos colaboren para hacer los acuerdos comerciales internacionales más justos y eficientes, de manera que se preserven los beneficios de los mercados abiertos y el comercio global basado en normas", concluyó Cormann.