(Expansión, 30-09-2025) | Mercantil, civil y administrativo

El posible cierre temporal de la Administración de Donald Trump tendría como principal perjudicado al dólar -en un año ya complicado para la divisa- y como gran favorecido al oro. Si las negociaciones de última hora no logran un acuerdo, el Gobierno federal encabezado por Trump se verá obligado a suspender actividades desde mañana, al no contar con la autorización del Congreso para financiar su funcionamiento.

Este llamado shutdown afecta a las funciones "no esenciales" de 12 agencias federales, las cuales dependen de que el Legislativo apruebe o prorrogue sus presupuestos anualmente. Mientras la Cámara de Representantes no presenta objeciones, el Senado mantiene el bloqueo, ya que Trump requiere 60 votos y los republicanos solo suman 53 escaños.

De concretarse el cierre, cerca de 900.000 empleados federales -alrededor del 40% del total, según Goldman Sachs- quedarían sin trabajar. Los analistas estiman que cada semana de paralización resta entre un 0,1% y un 0,2% al PIB estadounidense.

En los mercados, el impacto podría ser limitado, pues en esta ocasión no está en juego el techo de la deuda, a diferencia de anteriores episodios que generaron riesgo de un "impago técnico" de los bonos. Sin embargo, un cierre prolongado alimentaría la percepción de caos e inestabilidad en la política norteamericana, algo presente desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. Además, podría retrasar la publicación de indicadores clave, como el informe de empleo previsto para este viernes, debido a que la oficina responsable estaría cerrada.

Estudios de Goldman Sachs, BofA y Barclays sobre cierres anteriores (1990, 1995, 1995-96, 2013, 2018 y 2018-19, estos últimos ya bajo Trump) muestran que, en promedio, el S&P 500 subió un 1% entre la semana previa al bloqueo y la semana posterior a su levantamiento. El dólar, en cambio, retrocedió un 1%, mientras que el rendimiento de los bonos cayó unos 4 puntos básicos.

No obstante, en los tres cierres más recientes la tendencia dominante fue una caída del dólar cercana al 2%. Todo apunta a que este patrón se repite, agravando la debilidad de la divisa estadounidense durante el mandato de Trump y reforzando al oro como activo refugio.

JPMorgan advierte que un cierre prolongado sería especialmente negativo para el dólar si se extiende hasta la publicación de los datos de inflación del 15 de octubre -lo que complicaría las decisiones de la Reserva Federal- y si Trump concreta su amenaza de despedir a parte de los funcionarios afectados. Según Goldman Sachs, "el dólar y la rentabilidad de la deuda a 10 años suelen caer al inicio de un cierre, aunque apenas reaccionan cuando la financiación se reanuda".

El consenso de los analistas es que el efecto será limitado, salvo que la paralización se prolongue demasiado, en cuyo caso el coste económico crecería y se reforzaría la percepción de riesgo sobre la situación en Washington.

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